En España, uno de cada cinco adolescentes ha realizado apuestas durante el último año. Principalmente se trata de jóvenes entre 14 y 18 años. La mayoría elige eventos deportivos. Según datos del Ministerio de Sanidad, el número de casos ha aumentado ligeramente en comparación con el año anterior. Es una señal preocupante, sobre todo si se considera que muchas plataformas no exigen verificación de edad. Ganar dinero fácilmente, obtener una recompensa inmediata: esa lógica atrapa rápidamente.

Los juegos en línea y las aplicaciones financieras se están convirtiendo cada vez más en canales de entrada al juego para los menores. Más del 50 % confesó haber pagado al menos una vez dentro de videojuegos. Las apuestas deportivas alcanzaron un 35 %, y el interés por las criptomonedas y el trading llegó al 27 %. Es importante aclarar que los casinos online y las casas de apuestas modernas no permiten el uso de sus servicios a menores de edad. Pero eso no impide que se registren y apuesten. Estas actividades parecen parte de la vida digital cotidiana. Pero en realidad conllevan riesgos de adicción, sobre todo si no hay supervisión adulta.

Según datos oficiales, solo el 4 % de los adolescentes se encuentra en zona de riesgo de desarrollar una adicción. Pero son precisamente ellos quienes más frecuentemente participan en apuestas deportivas y juegos con dinero. Especialmente peligrosos resultan los tragamonedas, las plataformas de cartas y las casas de apuestas. La probabilidad de generar dependencia en estos casos es varias veces mayor que entre quienes juegan a la lotería o compran boletos para sorteos.

La participación de menores en juegos de azar está prohibida por ley, pero la restricción es fácil de eludir. Así lo ha reconocido el propio gobierno. Formalmente existen mecanismos de protección, pero en la práctica hay vacíos. Los reguladores han prometido cerrar esas brechas, aunque todavía no se han anunciado medidas concretas. Mientras tanto, los adolescentes siguen apostando, muchas veces sin consecuencias.

Los menores no son los únicos que cada vez apuestan más. En todo el país crece el número de jugadores que gastan grandes sumas. Si antes la mayoría no superaba los 30 €, ahora hay más personas que superan los 300 €. En dos años, esta cifra se ha duplicado. Esto demuestra que el interés por el juego aumenta también entre los adultos, y que los riesgos ya son de carácter sistémico.

Internet también atrapa. El problema no siempre está en las apuestas o los juegos. Muchos adolescentes pasan horas en línea sin un objetivo claro, simplemente desplazándose por redes o saltando de video en video. Según las estadísticas oficiales, el porcentaje de personas con dependencia digital bajó un 3 % en un año, pero en algunas regiones la situación sigue siendo crítica. Cataluña, Madrid, Valencia y Murcia concentran la mayoría de los casos.

En el último mes, casi uno de cada dos adolescentes vio pornografía. En un año, casi el 60 %. Lo hacen mayoritariamente desde el teléfono y en soledad. Este tipo de contenido está transformando la visión sobre el sexo, especialmente entre los más jóvenes. Cada vez es más frecuente el intercambio de fotos y mensajes explícitos. Según especialistas, se trata de una nueva forma de riesgo, que aún está poco regulada y casi no se controla.